Amor Incondicional

No decía nada, solo me miraba, pero sentí cada palabra que quería decirme sin romper el silencio. Sentí su lástima, sentí su comprensión, sentí como me decía sin mediar palabra, que estaba allí.

“Yo”

Y con todo el derecho se hacen una idea sobre mí, y no con tanto derecho, me sentencian.
A veces pienso que ojalá hubiera entendido ciertas cosas antes, me hubiera ahorrado mucho tiempo y sufrimiento, pero los atajos no te enseñan nada. Tienes que palparlo para aprender a clasificar los diferentes niveles de dolor, y adquirir el conocimiento de cuanto duele romperse, para saber cuanto valemos, para aprender a preguntarnos “¿merece la pena romperme por eso?”. Tenemos que vivirlo, para aprender a querernos, a cuidarnos y entonces poder exigir a quien está a nuestro lado que también lo haga, o se vaya.