Ya no…

Me utilizaste para confortar tu soledad, y así como la mala hierba, absorbe y roba el agua y los nutrientes de las plantas que intentan crecer a su alrededor, así me absorbiste mi energía y mi tiempo, para calmar tu sed y sobrevivir en la sequía.

“Yo”

Y con todo el derecho se hacen una idea sobre mí, y no con tanto derecho, me sentencian.
A veces pienso que ojalá hubiera entendido ciertas cosas antes, me hubiera ahorrado mucho tiempo y sufrimiento, pero los atajos no te enseñan nada. Tienes que palparlo para aprender a clasificar los diferentes niveles de dolor, y adquirir el conocimiento de cuanto duele romperse, para saber cuanto valemos, para aprender a preguntarnos “¿merece la pena romperme por eso?”. Tenemos que vivirlo, para aprender a querernos, a cuidarnos y entonces poder exigir a quien está a nuestro lado que también lo haga, o se vaya.