Bullying

«No le hagas caso…» «tú, déjalo que ya se cansará…» «se lo comentaré a la maestra cuando sea la reunión de padres» «dile que no te moleste y ya está» «pues si te pega, pégale tú también…» Culpabilizo la pasividad de muchos padres ante el bullying, y estoy haciendo referencia a los padres del agredido.

Rebeldes sin causa

Hablan de libertad de expresión, pero no es más que vandalismo, solo destruyen sin importar el qué, no entienden ni su propia lucha, solo aprovechan su carta blanca para destruir. No les importa ninguna lucha, ni el honor, ni la vida, eso lo han dejado claro, no luchan por un bien común, eso también lo han dejado claro. Que no te engañen, no quieren un país mejor, solo quieren proyectar su enfermizo odio.

Victimismo, para manipularlos a todos

Victimismo, arma de manipulación masiva.
Nuestra cultura ha luchado para que seamos libres de ser quien queramos ser, y ellos deciden ser victimas, en lugares donde se compensa el ser victima, y en los que no, callan… Ahí se acaba la valentía.

La línea que marca los límites

Queremos que nuestra pareja renuncie y oprima sus deseos en nombre de la lealtad, del amor, del compromiso… Pero déjame decirte que, eso no es amor, eso son cadenas, candados y vendas. Tú no quieres que te ame, tú quieres que se aferre a ti.

«Yo»

Y con todo el derecho se hacen una idea sobre mí, y no con tanto derecho, me sentencian.
A veces pienso que ojalá hubiera entendido ciertas cosas antes, me hubiera ahorrado mucho tiempo y sufrimiento, pero los atajos no te enseñan nada. Tienes que palparlo para aprender a clasificar los diferentes niveles de dolor, y adquirir el conocimiento de cuanto duele romperse, para saber cuanto valemos, para aprender a preguntarnos «¿merece la pena romperme por eso?». Tenemos que vivirlo, para aprender a querernos, a cuidarnos y entonces poder exigir a quien está a nuestro lado que también lo haga, o se vaya.

Felicidad PROGRAMADA

No debemos responsabilizar a los demás en hacernos feliz, yo no puedo tener esa carga de tener que hacerte feliz, tú ya tienes que venir feliz y construyamos nuestra felicidad juntos, aportando cada uno su parte, no es justo que tú vengas mal de fábrica, roto, destruido, tocado… Y pretendas que yo te repare.