La línea que marca los límites

¿Quién traza la línea?

Dónde están los límites entre la amistad y el deseo, entre deseo y sexo, sexo y amor, amor y libertad, libertad e infidelidad, infidelidad y traición, traición y promiscuidad, promiscuidad y reproche, reproche y dolor, dolor y odio, odio y olvido, olvido y amistad… Y volver a empezar.

Seguramente coincidimos en algo, como vamos a conocer a alguien, si para nosotros mismos somos un puto misterio…

Creo que es imposible entender nuestros cuerpos, nuestros impulsos, deseos y sentimientos. Cuando la cabeza, el corazón y los genitales van por libre.

Cuando amas a alguien, o crees amar, puede implicar que tu cabeza piense sin querer en otra persona y tus genitales en otra… Y no por eso dejas de amar a la primera. Oprimimos este sentimiento, por respeto, lealtad, miedos… Ahora entiendo que esto pasa, soy capaz de comprenderlo, incluso creo que podría aceptarlo -CREO- Te mentiría si dijera que no duele, el solo pensarlo. Hay que tener una mente muy abierta para aceptar esto. Yo siempre “amé” aferradamente, y lo pongo entre comillas porque, ahora mi concepto de amor no tiene nada que ver con eso, ni siquiera recuerdo tener ese sentimiento de “amor”, miro atrás y solo veo aferramiento, ojos para mi pareja o para nadie, lo que se convirtió en tener la mente, corazón y deseo cerrados, por mucho tiempo, porque mi pareja tampoco despertaba ya nada en mí, y aún así me quedé ahí, por aferramiento muchos años.

Muchas vueltas de tuerca, muchas conversaciones, leer y escuchar, me han llevado a el punto de pensar que, una relación efectiva sería la aceptación de la persona por completo, incluidos estos tres miembros que piensan cada uno lo suyo. Cabeza, corazón y sexo, Pueden coincidir en gustos o no, somos cambiantes, así que nada te asegura que esos gustos se vuelvan otros a corto o largo plazo.

Queremos que nuestra pareja renuncie y oprima sus deseos en nombre de la lealtad, del amor, del compromiso… Pero déjame decirte que, eso no es amor, eso son cadenas, candados y vendas. Tú no quieres que te ame, tú quieres un perro fiel que se aferre a ti, para que no vea a nadie más, importando una mierda si es feliz o no. Y a largo plazo, esos deseos oprimidos, harán mella, convirtiéndose en enfados, amarguras, depresión, rabia, odio, fracaso amoroso… El “enchochamiento” se acaba y nos quedamos por otras cosas: estabilidad, conformismo, apego, cariño, lealtad, hijos… Pero seguramente ahí, en ese punto… Ya no despertamos interés en cabeza, corazón y sexo a la vez, y seguramente nuestra pareja en nosotros tampoco.

Cuando somos concientes y no queremos aferrarnos o que se aferren a nosotros la persona que estamos conociendo, o nuestra pareja, soltamos el “vamos a ir poquito a poco” “necesitamos nuestros espacios” y cosas así…Llegamos a esto a veces por hacer un intento para que salga bien, y otras veces por ya saber las cadenas que implican, y que sin “enchochamiento” de por medio, no te dejarás poner. Así qué, pedimos tiempo y espacio para pensar, ver, conocernos y cuestionarnos, qué nos pasa, qué nos gusta, quién despierta deseo en nuestro cuerpo, a quién admiramos, con quién vemos proyectos de futuro, con quién nos reímos hasta la saciedad, con quién podemos ser nosotros mismos.

Corre la posibilidad de que sean otras personas las que nos hagan sentir bien en diferentes aspectos… Y buscamos a una que incluya todo eso. Es probable que no sea yo quien cubra todas esas carencias, y tenga que aceptarlo, cuestionándome yo también, quién despierta en mí cada uno de esos puntos. Ni siquiera sé si es posible, que alguien cubra todos esos puntos a largo plazo.

Aún entendiendo esto, preferimos ser egoístas, lo contrario podría confundirse con promiscuidad, y creo que la promiscuidad es otra historia, en la que te mueve solo el desahogo sexual y no te importa con quien, solo desahogarte; no es por ahí, por donde voy, sino de sentimientos y emociones que crea nuestro cuerpo involuntariamente hacia “X” persona, no el ser infiel sin causa y al tun tun, “aquí te pillo a aquí te mato”, ni el “tengo carta blanca para acostarme con todo lo que pille”. Eso si tengo claro que no lo aceptaría jamás, por eso hay que saber diferenciar estos puntos, hay una línea muy estrecha, entre una cosa y otra. Es más, este tipo de amor, debe ser hablado abiertamente en la pareja, no debe ser una traición. Habrá personas que prefieran no saberlo y otras que sí. Pero si van a dejar que esos sentimientos sean libres, debería de hablarse. Ni siquiera sé , si esto es algo así como una “relación abierta”, porque no tengo claro en qué se basa una “relación abierta”. No sé si hay amor, o es algo más así como, la unión de varios promiscuos… No tengo ni idea.

Es fuerte, lo sé… Yo personalmente no lo he puesto en práctica, solo me estoy cuestionando cosas, meditando y reflexionando el motivo de ¿por qué las relaciones fallan?, ¿por qué hay deseos hacia terceras personas, cuando estás bien con tu pareja?, ¿por qué una parte de ti se siente bien con alguien y otra parte de ti, quiere que estés solo?, ¿por qué cuando hay amor no hay libertad, y nos sentimos cohibidos y enjaulados?, ¿por qué, cuando decimos vamos «poquito a poco» hay terceras personas, y se va todo a la mierda?

Yo creía tanto en la lealtad a un solo amor, en el “si no fue para toda la vida es porque no era el tuyo, ya vendrá…” en el aferramiento o no es amor… Que entender todo esto me está dando luz, pero me está rompiendo, hay que aprender a amar de nuevo. Esa manera de amar que creíamos, ya no existe o ni siquiera sé, si existió alguna vez a parte de, en cuentos y películas. Esa manera en la que creemos, que amaron nuestros abuelos, que mierda sabremos nosotros de como se amaron nuestros abuelos, porque estuvieran juntos toda la vida, no quiere decir que no amaran o desearan a otras personas, o que fueran infelices e infieles. Que mierda sabremos del amor de nadie, si no sabemos ni de nosotros mismos.

¿Quién traza la línea que marca mis límites?

mis límites los marcan mis principios.

Un comentario en “La línea que marca los límites

  1. Veo qwe vas cogiendo recorrido en la vida (vamos qwe te haces mayor). Según pasa el tiempo, si uno tiene los ojos abierto, se va dando cuenta de las muchas “fantasias” a las qwe nos “lleva” (qwe ya es cosa nuestra dejarnos llevar) esta sociedad: te hijos, casate, compra una Tv 4k grandisima y no te olvides del todocamino (el coche), los perritos, la casa perfecta, el amor perfecto, la pareja perfecta, San Valentin, Navidad, Reyes, “Haloguin”, gasta, gasta, compra, compra… y nos olvidamos de simplemente vivir

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