PROTÉGELOS

El acoso sexual infantil

Este es un tema muy delicado, serio, e importante; y me voy a desgarrar

Esta es mi reflexión personal, sobre como prevenir el acoso sexual infantil, en la que me voy a implicar y posicionar sobre el tema de “normalizar los cuerpos” vamos, lo que viene siendo que un adulto se pueda desnudar delante de un niño, o un niño delante de un adulto, provocando un festín o buffet libre para los pedófilos…

Hay que proteger a los niños de los “depredadores“, tanto del género masculino como femenino, que también las hay y no son pocas, eso es algo que debemos explicar al niño, y no debe ser un tema tabú.

Habla de este tema con tus hijos, de la manera que creas conveniente, según su edad, está claro, pero debes explicarle y prepararlo para ciertas situaciones. El niño debe saber que hay “personas malas”, y que hacen “cosas feas” a los niños pequeños también.

¿Qué ganas con hacer vivir a tus hijos en el desconocimiento? ¿Un ingenuo más, como tú? Yo he escuchado padres, quitándole importancia a este tema, excusándolo con que, no hay que ser “mal pensado”¡¡ ERROR!! y grave. No vivimos en el país de las maravillas, bájate de esa nube, ¡¡PERO YA!! porque esto viene siendo más bien, la ciudad del mal.

El más mínimo porcentaje de posibilidad de que acosen sexualmente a tus hijos, te debería de servir para entender que tú y tus peques, deben estar preparados y crecer teniendo esa picardía de adelantarse a ciertas posibles situaciones de peligro, en las que los “ingenuos”, nos hemos visto metidos alguna vez. Es tu deber como padre o madre, darle esa herramienta del conocimiento para que, se le encienda la “luz de peligro” cuando alguien está sobrepasándose, o sobrepasando ese espacio vital, que es tan importante definir lo antes posible. Hay una gran cantidad de niños y niñas que carecen de él, lo desconocen por completo, algunos de ellos ni se dan cuenta del peligro que están sufriendo, por esto mismo, por falta de conocimiento, y de no tener claro donde están los límites de acercamiento, que muchos adultos y no tan adultos, no respetan.

Yo soy adulta y constantemente sufro invasión de mi espacio vital, pero es algo que he aprendido a combatir y parar rápidamente, sin vergüenza ninguna (con esto no quiero otorgar el título de abusador/a a toda persona que no respete el espacio vital, para nada. Solo intento aportar detalles para prevenir estas situaciones, en los niños). Hay que tener claro que estos “depredadores” y “depredadoras” pueden estar dentro de casa, pueden ser cualquier miembro de la familia, amigos, profesores, hombre o mujer, joven, no tan joven y viejo, con cara fea o cara guapa… se atreven delante de la familia o a escondidas, podría pedir que guarde el secreto, podría chantajear, incluso llegar a hacerle daño… Y eso el niño debe saberlo también. Por eso hay que dejarle claro, que ciertas conductas están mal, vengan de quien vengan. Si alguien le pide guardar un secreto, es una señal de alerta, el malo no tiene el aspecto del hombre del saco, házselo saber, porque la mayoría de las veces, son personas conocidas, con bastante confianza, y saben acercarse a sus victimas sin levantar sospecha alguna de su alrededor. Seamos conscientes de esto, para que lo expliquemos bien, el depredador o la depredadora no llevará un cartelito diciendo “Soy un degenerado/a”

Me voy a pronunciar y posicionarme en este tema. Si te ofenden mis palabra te invito a abandonar la lectura y eliminarme de tu vida, porque aún no he terminado y esto puede hacerte pupita.

Estoy totalmente desacuerdo con normalizar el desnudo de las personas, para mí, este tema tiene un NO rotundo, no y mil veces no. Me niego a que mis hijas incluso yo; como adulta, tenga que ver a una persona desnuda, sin mi consentimiento, es una situación desagradable y violenta para un adulto, imagínate para un niño ¿Por qué tengo que normalizar esto? Y alguno me dirá … “Para eso, para que no te sientas violentada” ¿Sabes que te digo a ti, que piensas eso? Gracias a ese sentimiento, “violentada” yo, personalmente me he librado de muchas situaciones peligrosas siendo una niña. El sentirme violentada, ha sido esa alarma de peligro que te manda el cerebro para salir corriendo.

A mi no me dijeron nunca que, había hombres o mujeres que se excitaban con los niños, y mucho menos que se atrevían a tocarlos, o a enseñarles sus partes íntimas, no me dijeron nunca, que un familiar, un amigo, un profesor o una profesora podría tocarme más de la cuenta, lo que si hubo bastante prudencia con los desnudos en casa.(sin ropa interior) yo nunca he visto a mi padre, ni a mis hermanos desnudos, ni siquiera a mis hermanas desde que entramos en la pubertad, yo sé, soy consciente de que la mayoría de padres y madres, se bañan con sus niños y hay esa normalidad en casa, no me parece mal, yo también lo hago. Pero más aún, hay que hablar con los peques, para que sepan diferenciar claramente el desnudo de cualquier otra persona.

La prudencia con el desnudo en casa me sirvió para identificar situaciones peligrosas, muchas a lo largo de mi vida, pero no a prevenirlas en la infancia y la adolescencia, desde que tengo uso de razón, sé donde está el límite de lo íntimo. Y si mi padre se escondía para que no le viera sus partes íntimas, ¿por qué otra persona me las iba a mostrar? ¿no?. Ese razonamiento era gracias a que, no habíamos vivido con el desnudo normalizado.

El no tener identificado y protegido mi espacio vital, me puso en peligro muchas veces, en la infancia y en la adolescencia. Podría describirte muchas situaciones vividas desde bastante pequeña, ¡muchas! no te hablo de una, ni dos, ni repetidas por la misma persona, y de muchos tipos de acoso sexual, desde, comentarios inapropiados respecto a partes de mi cuerpo, un hombre por el balcón enseñarme sus partes, un desconocido en una tienda con sus hijos y mujer enseñarme sus partes, disimuladamente pegarse mucho a mi desde atrás, ya sea simulando un tropiezo, o un abrazo, para que note bien sus partes intimas pegadas a mí, desde ponerme la mano en la espalda y dejarla caer hasta llegar a los glúteos, manos en los hombros y dejarlas caer hacia el pecho, mano en el muslos y dejarla caer hacia dentro…

De todas ellas me vi sola, y reaccioné rápido, levantándome y saliendo por patas, en ninguna dije nada a nadie, en alguna de ellas era mas niña, que en otras, fueron momentos puntuales entre los 8, 9, 10, 12 años, otras las sufrí con 17 , 18 y hasta los 19 años, donde volví a padecer esa situación, que ya había vivido años atrás por otra escoria, el atrevimiento de ponerme sus asquerosas manos en los hombros y bajarlas. Esta última tengo que añadir que fue en el puesto de trabajo, el cual abandoné de inmediato y jamás volví. Y en todas tuve dudas de si sería que yo malinterpreté algo, en todas me sentí horrible, no le deseo esa sensación de suciedad y culpa a nadie, y menos a una niña o un niño. en muy pocas fueron desconocidos. A día de hoy mi reacción estaría muy lejos de salir corriendo.

¿Te has sentido identificado con estos relatos? ¿te has parado a recordar alguna situación que viviste, que incluso ni te diste cuenta hasta razonarlo de mayor? No te lamentes, yo no lo hago, no creo que los lamentos sirvan para nada, solo quiero crear conciencia, la mayor parte de nosotros hemos vivido alguna situación de acoso sexual en la que, o no nos dimos cuenta o si pero, no dijimos nada, decidimos olvidarlo. Piensa por un momento, CUANTO SILENCIO ANTE ESTO, si nadie dijo nada, todos reaccionamos callando, no tenemos ni idea de cuanto degenerado o degenerada tenemos a nuestro alrededor. ¿Entiendes la importancia de prevenir esto? ¿entiendes el peligro que corren los más pequeños?

A día de hoy creo que no tendrían cojones, ninguno de ellos, de ponerme la mano encima. Pero hoy soy una mujer, y a esta basura, le gusta tocar o exhibirse ante lo inocente e inofensivo. Hoy en día tengo claro donde pongo los límites a las personas para acercarse y tocarme, los tengo muy marcados y los hago notar. Que me toquen, es algo que detesto, cuando no tengo ningún tipo de vínculo afectivo, quizá por estas experiencias vividas, o no, porque mis hijas en ese aspecto son iguales que yo, no soportan que las toquen y las abracen, si no son personas muy cercanas a su vínculo, ¡¡NO AL MIO, SINO A EL DE ELLAS!! A ver si nos queda claro, este detallito, que no es tan difícil, nuestros amigos, NO SON AMIGOS DE NUESTROS HIJOS, la gente de nuestro agrado, NO tiene por qué ser del agrado de nuestros hijos, eso hay que entenderlo , ¡pero ya! “Los palomos” o “las palomas” que decidas meter en tu vida, incluso en tu cama, no debes dejar que pongan las manos encima de tus hijos, cuando ellos no están cómodos con esa persona.

Ustedes han visto cuando hay perros que tienen especial rabia a ciertas personas, y entendemos que los perros detectan cosas. Las personas también detectamos, escucha tu cuerpo, deja que tu hijo también escuche el suyo, enséñale como hacerlo.

Por educación, protocolo u obligación, nos vemos en la situación de tener acercamiento hacia personas, que nos dan ese “mal rollo” o nos resultan desagradables. Yo a mis hijas les he enseñando que normalicen el decirlo, que se expresen con el debido respeto, pero claramente <<por favor, no me toques, no te acerques tanto, no me beses, no me cojas, ¡no!, no me gusta>>. Y quien se enfade, que se coma una mierda. ¡Así de claro! ¿Tengo que anteponer un “queda bien” a la seguridad de mis hijas?, ni de coña.

¿Qué pasa si yo normalizo, que un desconocido se desnude delante de mis hijas? ¿Cómo le explico después dónde está el límite entre la normalidad y la pedofilia? ¿Lo normal y lo sexual? ¿Queremos de verdad volver a la épocas de las cavernas?, esa era del desnudo y el taparrabos, donde también era normal que los padres o el líder desvirgara a las niñas y las violara. ¿Queremos volver a esa naturalidad? Estamos enfermos, ¿o qué?

A los niños hay que dejarles claro que su cuerpo no tiene que tocarlo nadie, hay que enseñarles a lavarse solos, lo antes posible para que nadie tenga que tocarlos. No dejes que nadie coja a tus hijos y se los siente encima, o darle una nalgadita cariñosa en el culo, ni le eche crema por el cuerpo, todos lo hemos hecho alguna vez, yo la primera, pero es una acción que deberíamos de eliminar. No sabemos lo incomodo que podemos hacerles sentir, o inconscientemente seamos cómplices de normalizar esos tocamientos. Mejor normalicemos que el niño se exprese, que diga sin vergüenza, <<no me abraces, no me gusta, no te acerques tanto a mí>> . No obliguemos a los niños a dar besos, ni abrazos, sobre todo cuando los notamos incomodos o que no quieren. ¿Es que tú vas por la calle dejando que te bese y te abrace, gente que no quieres, incluso que a lo mejor te da hasta asco? ¿Por qué obligar entonces al chiquillo?

Enseñar a los niños a ser educados es fundamental, saludar, dar los buenos días, buenas tardes, buenas noches, por favor y gracias, a conocidos y desconocidos, pero eso se puede hacer con distancia de seguridad. (algo bueno del covid-19) por no tocar ni besar, no dejas de ser más o menos educado.

No puedo terminar sin hablar de esos niños, que seguramente conoces alguno, son muy cercanos, demasiado, yo diría confianzudos, y sus padres muy orgullosos, porque su hijo es muy “sociable”, seguramente sea uno de esos padres o madres, que obligan al niño a que reparta besos a diestro y siniestro, desde que era un bebé, no te conocen de nada y se te abrazan, te besan, te están todo el rato tocando la cara, el pelo… ¡Papás y mamás! En serio; ustedes, no son conscientes de la “carnaza fresca” que tienen en casa. El espacio vital debería de enseñarse en casa desde que el niño empieza a tener autonomía, y reforzarlo en el colegio cada año, tanto el enseñar a respetar el espacio vital de los demás, como identificar y proteger el suyo propio.

Y termino. Creo que este tema debería de impartirse en las aulas, al igual que el bullying, en las clases de valores por ejemplo y no tanta ideología innecesaria y estúpida. Darle información válida a los niños, mucha, para que se protejan, para que puedan fundar su propia opinión de las cosas, y no les impongan la opinión o normalidad a ciertos temas, que algún malnacido o malnacida quieren que tengan. La información siempre será la mejor defensa.

Para mi la pedofilia, no tiene perdón, una persona con este trastorno es un peligro público y debe estar, condenado de por vida. Lo siento, esto para mi no tiene discusión al igual que no tiene cura.

Protege a tus hijos.

La herramienta del conocimiento, les ayudará a identificar el peligro

sira

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